Tu empresa funciona.

No tienes ningún problema.

Precisamente por eso quizá sea un buen momento para revisar su estructura.

Estas son 5 señales que me harían, como mínimo, hacerme algunas preguntas:

1. Tienes varias sociedades directamente a tu nombre.

Quizá esté perfecto.

Pero merece la pena analizar si existe una verdadera lógica de grupo.

2. Has acumulado reservas importantes durante años.

La pregunta ya no es solamente cuánto gana la empresa.

Es qué quieres hacer con ese capital.

3. Tu sociedad operativa ha empezado a acumular inmuebles o inversiones.

Quizá tenga sentido.

O quizá estemos mezclando negocio, riesgo y patrimonio sin haberlo decidido conscientemente.

4. Estás pensando en comprar otra empresa, incorporar un socio o abrir una nueva línea de negocio.

Antes de hacerlo, revisaría dónde debe situarse esa nueva pieza.

5. Empiezas a pensar en vender, retirarte o incorporar a tus hijos.

Entonces la estructura deja de afectar únicamente a los impuestos.

Empieza a afectar al control, patrimonio y futuro de la empresa.

¿Cumples una?

No significa que tengas un problema.

¿Cumples tres o cuatro?

Yo revisaría la estructura.

Y no necesariamente para cambiarla.

Una buena revisión también puede terminar diciendo:

«No hagamos nada. Lo que tienes está bien.»

Para mí eso también es asesoramiento.

¿Te encuentras en una situación similar?

Cada empresa requiere un análisis diferente. Si quieres revisar tu estructura fiscal, societaria o patrimonial, podemos analizar tu situación.