Esto ocurre muchísimo.

La sociedad operativa empieza a ganar dinero.

Y el empresario piensa:

«En lugar de dejarlo en el banco, compro un local.»

Después otro.

Después una nave.

Y diez años más tarde tienes:

negocio + inmuebles + patrimonio acumulado dentro de la misma sociedad.

¿Está mal?

No necesariamente.

Pero sí hay algunas preguntas que merece la pena hacerse:

→ ¿Los inmuebles son necesarios para la actividad?
→ ¿Están arrendados a terceros?
→ ¿Quieres conservarlos si algún día vendes el negocio?
→ ¿Tiene sentido que estén sometidos al mismo riesgo empresarial que la actividad?
→ ¿Cómo quieres transmitir ese patrimonio en el futuro?

Y, sobre todo:

¿los habría comprado hoy desde esa misma sociedad?

Porque una cosa es utilizar un inmueble en tu negocio.

Y otra muy diferente es ir construyendo patrimonio dentro de la sociedad operativa simplemente porque allí estaba el dinero.

Separar posteriormente lo que durante años hemos ido mezclando puede requerir una reorganización mucho más compleja.

¿Tu sociedad operativa tiene inmuebles que realmente no necesita para desarrollar su actividad?