Tienes una empresa que funciona.

Genera beneficios.

Y quieres empezar a construir patrimonio.

Entonces aparece una duda muy habitual:

¿Compro los activos desde la misma sociedad que desarrolla el negocio?

No siempre es la mejor pregunta.

Quizá deberíamos preguntarnos:

¿Tiene sentido que actividad empresarial y patrimonio estén concentrados en el mismo sitio?

Una posible estructura, cuando las circunstancias la justifican, puede ser:

EMPRESARIO

HOLDING
↓ ↓
OPERATIVA — PATRIMONIAL

¿Qué conseguimos conceptualmente?

La operativa desarrolla el negocio.

La patrimonial concentra determinados activos o inversiones.

Y la holding organiza las participaciones del grupo.

Puede facilitar:

→ separación de actividades y riesgos,
→ organización de inversiones,
→ reinversión dentro del grupo,
→ entrada en nuevos negocios,
→ planificación societaria,
→ futura sucesión.

Pero cuidado:

Holding + patrimonial no es una receta universal.

Hay empresarios a los que esta estructura les puede aportar muchísimo.

Y otros a los que simplemente les añadirá sociedades, costes y obligaciones que no necesitan.

Por eso en LGI defendemos una idea muy sencilla:

No empezamos creando sociedades. Empezamos preguntando qué quiere conseguir el empresario.

Si hoy pudieras rediseñar desde cero la estructura de tus empresas y patrimonio, ¿la organizarías exactamente como está ahora?