Quieres reorganizar tus empresas.
Pero tu asesor te dice:
«Cuidado, porque mover esas participaciones puede generar tributación.»
Y entonces decides no hacer nada.
Precisamente para determinadas operaciones de reorganización empresarial existe un concepto importantísimo:
LA NEUTRALIDAD FISCAL.
Pero suele explicarse mal.
Neutralidad fiscal no significa que Hacienda te permita reorganizar gratuitamente cualquier cosa que quieras.
Significa, simplificando mucho, que determinadas operaciones pueden acogerse, cuando cumplen los requisitos establecidos, a un régimen especial que permite que la tributación inmediata no sea el obstáculo que impida una reorganización empresarial económicamente justificada.
Puede aparecer en operaciones como:
→ fusiones,
→ escisiones,
→ determinadas aportaciones,
→ canjes de valores.
Pero hay una pregunta que siempre debemos poder contestar:
¿Por qué estamos haciendo esta operación?
Ordenar un grupo.
Separar actividades.
Facilitar nuevas inversiones.
Preparar la entrada de socios.
Racionalizar la estructura.
Preparar una sucesión.
Hay muchas posibles razones empresariales.
Lo que no deberíamos hacer es empezar exclusivamente por:
«¿Cómo consigo pagar menos impuestos?»
Primero debe existir una operación empresarial con sentido.
Después estudiamos su fiscalidad.
¿Habías oído hablar de neutralidad fiscal o pensabas que una reorganización societaria implicaba necesariamente tributar en ese momento?
