La mayoría de los empresarios creen que una holding sirve para pagar menos impuestos. Yo no la recomendaría nunca por ese motivo.
Es una de las frases que más escucho:
«Quiero crear una holding porque me han dicho que pagaré menos impuestos.»
Y siempre respondo lo mismo.
Si ese es el único motivo, probablemente todavía no sea el momento de crear una holding.
Una holding no debería crearse por una promesa fiscal.
Debería crearse porque responde a una necesidad empresarial.
Cuando una empresa empieza a crecer, aparecen nuevas preguntas:
¿Cómo organizo las nuevas líneas de negocio?
¿Cómo protejo el patrimonio que estoy generando?
¿Qué ocurre si mañana entra un socio?
¿Y si quiero vender una empresa y mantener las demás?
¿Cómo preparo la incorporación de mis hijos?
¿Cómo reinvierto los beneficios de una empresa en otra?
Es entonces cuando una holding puede empezar a tener sentido.
No porque haga magia con los impuestos.
Sino porque ayuda a construir una estructura preparada para el crecimiento.
Las ventajas fiscales, cuando existen, son una consecuencia.
Nunca deberían ser el único motivo.
Porque una buena estrategia empresarial no consiste en buscar la estructura que menos impuestos paga.
Consiste en construir la estructura que mejor acompaña el futuro de tu empresa.
Déjame una pregunta.
Si mañana desapareciera cualquier ventaja fiscal, ¿seguirías pensando que una holding tiene sentido para tu empresa?