Porque entra directamente en uno de los problemas que vemos en tus casos: empresas que funcionan, generan caja y van acumulando dinero, inversiones e incluso inmuebles dentro de la misma sociedad que soporta el riesgo de la actividad.
Y el artículo web no lo enfocaría como “las ventajas de crear una holding”. Eso sería demasiado comercial y demasiado visto.
Título del artículo
Tu empresa acumula beneficios: ¿deben quedarse en la sociedad operativa?
Entradilla
Una empresa empieza a funcionar. Crece, genera beneficios y, con el paso de los años, comienza a acumular liquidez.
Después llegan las inversiones.
Un inmueble. Otra actividad. Participaciones en otra sociedad. Una cartera financiera. Quizá una segunda empresa.
Y, casi sin haberlo decidido expresamente, todo termina concentrado alrededor de la misma sociedad que desarrolla la actividad empresarial.
Es entonces cuando merece la pena hacerse una pregunta:
¿Tiene sentido que el patrimonio que hemos ido construyendo permanezca expuesto al mismo riesgo que genera el negocio?
Ganar dinero y organizarlo son dos problemas diferentes
Durante las primeras etapas de una empresa, la prioridad suele ser generar negocio, consolidar clientes y obtener rentabilidad.
Pero cuando aparecen beneficios recurrentes, el problema cambia.
Ya no se trata únicamente de cómo generar beneficios, sino también de decidir dónde deben permanecer, cómo pueden reinvertirse y qué riesgos queremos que soporten.
Y es ahí donde la estructura societaria empieza a tener importancia.
La sociedad operativa tiene una función
La sociedad operativa desarrolla la actividad.
Contrata trabajadores, firma contratos, trabaja con clientes y proveedores, asume obligaciones y está expuesta a las contingencias propias del negocio.
Precisamente por eso conviene preguntarse si esa misma sociedad debe convertirse también en el lugar donde se acumule durante años todo el patrimonio generado por el empresario.
No siempre será necesario separarlo.
Pero tampoco debería ocurrir simplemente porque nunca nos hemos planteado otra alternativa.
¿Y si queremos reinvertir los beneficios?
Aquí aparece una de las razones por las que determinados empresarios empiezan a plantearse una estructura holding.
Cuando existen varias sociedades o se prevé realizar nuevas inversiones empresariales, una sociedad holding puede actuar como cabecera del grupo y permitir organizar las participaciones bajo una estructura común.
En determinadas circunstancias y cumpliendo los requisitos legales, el régimen fiscal aplicable a los dividendos y determinadas rentas derivadas de participaciones puede permitir que gran parte de esas rentas quede exenta en el Impuesto sobre Sociedades.
Pero la ventaja importante no consiste simplemente en decir que una holding “paga menos impuestos”.
Consiste en algo mucho más interesante:
poder organizar y reinvertir recursos dentro de una estructura empresarial diseñada para ello.
Holding y patrimonial no son lo mismo
También conviene distinguir dos conceptos que frecuentemente se confunden.
Una holding tiene como función principal participar y organizar otras sociedades.
Una sociedad destinada a mantener determinados activos patrimoniales responde a otra finalidad.
Y una sociedad operativa tiene otra completamente distinta.
En algunas estructuras pueden coexistir las tres:
Holding → Operativa → Patrimonial
o, más habitualmente según el caso concreto, holding como cabecera y debajo distintas sociedades con funciones diferenciadas.
Lo importante no es acumular sociedades.
Es exactamente lo contrario:
que cada sociedad tenga una razón para existir.
¿Cuándo merece la pena analizarlo?
Cuando una empresa empieza a encontrarse en situaciones como estas:
- genera beneficios recurrentes que no necesita distribuir íntegramente al socio;
- acumula liquidez relevante en la operativa;
- quiere comenzar a invertir;
- posee inmuebles junto con la actividad empresarial;
- tiene o proyecta tener varias sociedades;
- desarrolla actividades con riesgos diferentes;
- quiere separar patrimonio y actividad;
- o empieza a pensar en crecimiento, transmisión o continuidad empresarial.
No significa automáticamente que necesite una holding.
Significa que la estructura merece ser analizada.
Primero el objetivo. Después la estructura.
Una holding no debería constituirse porque esté de moda ni porque otra empresa tenga una.
Antes hay que saber qué queremos conseguir.
Proteger y ordenar patrimonio.
Reinvertir beneficios.
Separar actividades.
Incorporar nuevas sociedades.
Preparar futuras inversiones.
Organizar un grupo empresarial.
Solo después puede determinarse qué estructura resulta adecuada y qué operaciones serían necesarias para llegar hasta ella.
Porque cuando una empresa empieza a generar patrimonio, ya no basta con pensar en cuánto gana.
También hay que decidir dónde queremos que esté lo que ha ganado.
Holding y Patrimonio Empresarial | LGI Global Consulting
En LGI Global Consulting analizamos la estructura existente, los beneficios acumulados, las inversiones previstas y los objetivos del empresario para determinar si resulta conveniente organizar las distintas actividades y activos bajo una estructura empresarial diferente.
No empezamos creando una holding. Empezamos preguntándonos para qué la necesitamos.
