Tu empresa funciona.
Cada año obtiene beneficios.
Pagas correctamente el Impuesto sobre Sociedades.
No necesitas repartir todo el dinero.
Y los beneficios se van quedando dentro.
100.000 €.
250.000 €.
400.000 €.
600.000 €…
¿Es un problema tener reservas?
No.
El problema es no haberse preguntado nunca para qué quieres utilizarlas.
Porque quizá quieras:
→ comprar un inmueble,
→ invertir en otra empresa,
→ crear una nueva actividad,
→ diversificar inversiones,
→ financiar otra sociedad,
→ o simplemente evitar mantener innecesariamente todo el patrimonio dentro de la sociedad que soporta el riesgo del negocio.
Y ese puede ser uno de los momentos en los que merece la pena analizar la estructura empresarial.
No significa automáticamente que necesites una holding.
Significa que ya existe suficiente patrimonio empresarial como para preguntarse si la estructura con la que empezaste sigue siendo la adecuada.
Una holding puede ser una herramienta extraordinariamente útil.
Pero primero necesitamos saber:
¿qué quieres hacer con el dinero que tu empresa está generando?
Si tu sociedad tiene beneficios acumulados desde hace años, ¿sabes ya cuál quieres que sea el destino de esas reservas?
